sábado, 29 de agosto de 2009

Última puesta de cuernos



Andrea era una chica joven de 27 años, casada con otro chico joven, sumiso y poco dotado. Según me contó, ya de novios su chico dio muestras de que le iba lo de los cuernos y ser sumiso, cuando ella folló con un amigo, a él se lo dijeron y calló, sin darle importancia. Aunque ella al principio creyó que a lo mejor él no se lo creía, pudo comprobar que sí, que lo sabía y lo aceptaba, cuando volvió a follar con otro amigo suyo y sus amigas comunes se lo dijeron. Y él calló y no dijo nada.

Así que Andrea se folló a todos los amigos de su novio, sin que él dijera nada, y para comprobar si es que él aceptaba sus infidelidades, es decir, sus cuernos, un día se puso a follar con otro tío cuando sabía que él iba a llegar al piso en el que vivían. Y llegó, la sorprendió follando con otro y calló y salió de la habitación, pero cuando ella fue detrás de él para pedirle perdón, lo sorprendió en el cuarto de baño con los pantalones bajados, unas pinzas de ropa en los pezones y hacíendose una paja de rodillas.

Así que ella, en vez de pedirle perdón, le plantó el coño en la cara, lo cogió del pelo y le apretó su cara contra su coño restregándosela bien restregada. Y él se corrió así, de rodillas y con su cara follada por Andrea. Y luego lo cogió de una oreja y lo llevó a la habitación donde lo puso de rodillas junto a la cama y lo obligó a mirar como follaba con su amante.

Cuando ya lo conocí ya llevaban años de cuernos y él estaba ya adiestrado por ella, por lo que nada más verme se arrodilló, me bajó la bragueta, me dio un beso en la polla y me suplicó que lo hiciera cornudo. Luego desvistió a su mujer y me la ofreció desnuda en la cama. Lo que yo no sabía es que ella era un putita que también era algo sumisa, porque le gustaba que yo le follara la boca y que le diera unas palmadas en el culo mientras la follaba a cuatro patas y la llamaba "perra", "zorra" y "puta zorra".

Le gustaba los insultos, aunque en ella eran más bien piropos por el placer que le daba que se lo dijera. El marido miraba mientras tanto arrodillado y pajeándose su pequeño pito. Se corrió como un bestia, dando alaridos, y le lamía a su mujer el coño después de haber follado, tal y como lo había adiestrado su mujer, su Ama.

Estuve con ellos un fin de semana completo y no he vuelto a verlos, porque viven en otra comunidad autónoma y por ahora, no pueden desplazarse. Porque yo no me desplazo, no me muevo y la pareja que quiera caña, ha de venir a verme a un hotel. Andrea me han llamado en varias ocasiones para que repitamos, pero no pueden desplazarse. Así que estamos a la espera de que se pillen unas vacaciones.

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