miércoles, 18 de julio de 2012

Tu puta esposa


Te adjunto informe de lo acaecido con tu querida esposa desde que me la dejaste para su emputecimiento:

Ella siempre  me pide que vaya más allá; más allá de sus propias fantasías. Y de las tuyas.  Pero a mi me da miedo, soy prudente, así que procuro ir con tiento. Pero como ella  insiste en que la trate como una puta, como una zorra, como una perra salida porque dice que confía en mí, he decidido hacerle caso y le he atado las manos  y he sujetado sus muslos para mantener tu coño expuesto, abierto y ofrecido. Para que no pueda cerrar las piernas, aunque sé que jamás las cierra porque es y eres tan puta, cielo (le he dicho),  que incluso en público, y con falda, las mantienes abiertas aunque estemos en una terraza pública. 

Y te he dejado así  y me he ido a la calle a tomar un café. O una copa. Y cuando he vuelto he visto que el coño te brilla, que andas excitada, en celo, como siempre sueles estar pues eres tan zorra que a veces te mojas sólo con imaginar situaciones de sumisa y puta perra.

Estabas mojada y todavía no te había casi tocado.
- Folláme, por favor -me has suplicado.
- No, todavía no.
- Folla a tu perra, te lo suplico.

La palabra mágica. "Te lo suplico". La palabra que abre la puerta de tu coño para que entre mi polla. Pero esta vez no será como a ti te gusta: un polvo bestial, brutal, sino que va a ser un polvo cariñoso, afectuoso y romántico. Así que te he penetrado despacio y te he follado lentamente, saboreando como mi polla roza las paredes de tu coño, la punta de mi polla choca contra tu útero y vuelta a empezar, así, despacio, muy despacio, para hacerte sentir la polla. Y hacerte sufrir, porque eres tan perra, tan cerda, que te gusta que te dé caña.
- Fóllame, cabrón. Fóllame a lo bestia, como un hombre de verdad.

Pero no te he hecho caso y he seguido follándote despacio, muy despacio. Tengo mucho aguante y puedo estar así horas. Por eso te he dejado atada, me he ido a tomar unas copas con los amigos y cuando  he vuelto de madrugada he seguido  follándote despacio, muy despacio. Hasta que te has dormido. Sin correrte.

Estarás preparada, y mojada, para que te folle de nuevo en el desayuno.

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