domingo, 14 de octubre de 2012

Te hago la cama para que me hagas cornudo

Te envío copia de mi diario en el que escribo lo que ocurre entre mi amada esposa y yo. Espero que te guste y lo publiques. Ella ya lo ha leído y le ha dado el visto bueno.

He visto como él te ha subido las manos por encima de la cabeza, como tu falda ha subido, como tú te has dejado meter mano complacida y como ha bajado la mano para meterte mano, mientras  gimes y das suspiritos de placer. Ha llamado, le has abierto la puerta y ni tan siquiera ha hecho falta que hablarais.

Él te ha cogido, te ha besado y te ha empujado contra la pared donde ha empezado a meterte mano. En silencio, porque sólo se oyen tus suspiros, gemidos y jadeos. Estás excitada. Lo huelo. Sé cuando estás en celo, cuando tu coño exhala el placer de la excitación, cuando ansia polla, otra polla que no sea la mía porque me tienes prohibido penetrarte. Dices que un sumiso pichacorta como yo no merece profanar el coño de su Ama. Y te hago caso. Siempre te lo he hecho.

Además controlas mi placer mediante el cinturón de castidad. Así que llevo ya meses sin saber lo que es un orgasmo, mientras tú follas casi todos los días. Con otros. Como este chico que te ha presentado una amiga esta mañana y que esta tarde ha venido a casa. Acaba de llegar y ya te tiene contra la pared donde te besa, te morrea y te mete mano, en silencio, porque sólo se oyen tus jadeos cada vez más fuertes. Hasta que no has podido más y has hablado, entre gemidos:
 - Ve y prepara la cama, cornudo.

Y me he marchado hacia la habitación para cambiar las sábanas y poner otras limpias, sin arrugas, porque me he esmerado en que no las tenga. No quiero que te enfades y no me dejes chuparte luego el coño recién follado. Es la única oportunidad que tengo para lamerte, siempre después de que otro te lo haya follado, usado. Sólo puedo lamer coño usado, según dices.
Es lo que me pasa por quererte tanto, el precio que pago gustoso por amarte con locura.

Pero no ha hecho falta que me esmerara mucho con la cama,  porque cuando he salido he visto que estáis follando sobre el sofá. Así que he hecho lo que siempre hago. Me he arrodillado y te he besado los pies como señal de respeto mientras follas con otro. Mientras me haces cornudo. Y feliz.

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