sábado, 6 de octubre de 2012

Una puta exigente


Pongo en su conocimiento que su puta esposa progresa adecuadamente en su emputecimiento voluntario, pero a la vez se rebela dada su ansia por llegar cuanto antes a un emputecimiento total y absoluto. Y a veces se salta el proceso por su propia iniciativa.  Le adjunto la carta que tuve que enviarle para que la copiara varias veces a mano y no volviera a tropezar en la misma piedra.

Me dijiste que era muy blandito contigo, que no te trataba como tú te merecías y que querías de verdad sentirte como una puta zorra sumisa porque el proceso de emputecimiento iba muy despacio y tenías prisa. "Me gusta todo lo que lleva erre". Eso me dijiste. "Me gusta que me llames zorra, perra, ramera, guarra, cerda….Todo. Pero tú me tratas como una princesa, te limitas a darme unos azotitos en el culo, a obligarme que te chupe la polla y pare usted de contar. Me voy a tener que buscar un hombre de verdad, un macho que me trate como merezco".

Un macarra que me chulee, un chulo que me dé de hostias si le levanto la voz. O porque le da la gana o no le chupo bien la polla. Un tío duro, un hombre de verdad y no un mariquita como tú.Me provocabas y,  como es natural,  la paciencia tiene un límite, eso dicen, así que te cogí del pelo, te puse un traje muy transparente que tenías escondido en tu armario y te lleve en el coche a una ciudad lejana, en la playa, donde no nos conocían.

Foto de: ar-bb@hotmail.com
Quería lucirte de esa guisa y pasearte por la calle como una puta. Y no me corté un pelo. Tú sí. Muy gallita y chula, pero al principio te dio vergüenza, mucha vergüenza. Y dudé. Pero cuando te abracé y vi que tenías el coño encharcado, seguí adelante y te seguí paseando por la calle principal de la ciudad. Para que todos te vieran lo puta y perra que eres. Y tú, sonriendo a todos los que pasaban. Dios, eres tan cerda que incluso le sonreías a los abuelos. Aunque tuve que cogerte y sacarte de allí porque por poco provocas un escándalo público pues los tíos te querían meter mano y alguien llamó a la policía.

Así que metí de nuevo en el coche, te hice cambiar de traje y te lleve a las afueras, junto a una gasolinera en la que ofician las putas y donde   aparqué el coche para ofrecerte a los que pasaran por allí. No hizo falta decirte nada: tu misma subiste la ventanilla, te arremangaste la falda, te abriste de piernas y te ofreciste a todos los clientes que pasaban por allí mirando el género. Fueron dos o tres los que te ofrecieron 50 euros por un polvo, pero tú le dijiste que se la chupabas por 10.

Le chupaste la polla a tres cliente sin salir del coche, por la ventanilla y recaudaste 30 euros que cuando volví del bar, me diste. Toma este es tu dinero, chulo mío, me dijiste con los labios llenos de semen. Treinta euros es lo que yo me había gastado en tres wiskis de marca así que la tarde salió gratis. Excepto la gasolina y la cena, claro, que pagaste tú de tu sueldo de funcionaria. Que para eso tienes trabajo fijo en el ministerio.

No hay comentarios :