martes, 27 de noviembre de 2012

Quiero que me excites, cornudo, para que pueda follármelo


Te escribo desde el trabajo porque estoy mojadisima, mi querido cornudo. Te conté que en mi nuevo empleo trabajo con un excompañero de escuela. Ya lo sabes. Lo que no sabes es que este macho siempre me gustó. Ahora está casado. De hecho su esposa también fue mi compañera de escuela. Pero eso no quita para que tengas fantasías con él. Me excita sólo verlo. Y es hermoso estar constantemente excitada. Verlo y fantasear que me lo follo.

No descarto la idea de hacerte cornudo con él. Aunque, bueno, por esta vez no quiero ir tan deprisa. Está en juego mi trabajo. Tendré que coger más confianza.  Sí, ya sé que tengo que hacer todo lo que considere oportuno para follármelo y hacerte cornudo. No has dejado de repetirlo siempre. Y de suplicármelo. Pero aquí decido yo, cornudo impotente.


Y ahora tengo que dejarte pues tengo mil pendientes. Te quiero, mi cornudo impotente.  Y supongo que llevas tus bragas, ¿verdad? Sólo pensar que estás ahí con tus bragas de puta sumisa me anima más a querer follarme a este compañero. Eres tú el que me excita y me pone caliente para que folle con otros con esa actitud tuya de cornudo sumiso, con ese amor que me tienes.

Me pones cachonda y me llevas a hacerte cornudo. Más cornudo cada día. Pero quiero que me excites más aún, que me escribas para que me ponga cachonda y él vea mis deseos de follármelo. Quiero que tú, cornudo e impotente, me pongas cachonda para que pueda follármelo más mojada y excitada. ¿Entiendes?

Y Ahora debo dejarte. Concéntrate. Quiero que me excites para él, para que él me nota cachonda, mojada, excitada, con deseo de follármelo. Hazlo. Es como preparar la cena, para que YO cene con un verdadero macho,  mi putita impotente. ¿Entiendes?
A menos que quieras tremendas hostias resonando en tu cara.
Te quiero mi cornudo impotente.

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