lunes, 31 de diciembre de 2012

Nuestra fiesta de Nochevieja, cornudo

Eres muy amable, atento y educado. Haces todo lo que te digo y eso me satisface.  Y ahora espera en la puerta de rodillas mientras me lo follo, mientras me haces cornudo. Esta vez no podrás asistir a tu puesta de cuernos porque te has portado mal y esta mañana, al despertar y traerme el desayuno, se te ha olvidado suplicarme que te haga más cornudo.

Y te he de castigar. Y sé que el castigo más duro para ti es no poder ver cómo me follo a otro y te hago cornudo. Así que dejaré la puerta entreabierta para que puedas oír mis gemidos de placer, mis suspiros de entrega, los gritos de mis corridas.

Pero como vea asomar tu cara te castigaré duro porque además queremos despedir el año solos, besándonos, morreándonos, acariciándonos y follando con cada campana. Sabes que me gusta que me meta el pollón con cada campanada, la saque y la vuelva a meter con la siguiente. Y así hasta 12. Son nuestras uvas. Y tú vas a salir el año como cornudo y vas a entrar en él como cornudo. Para que sepas lo que te espera. Pero no podrás verlo. Estás catigado sin ver como te hago cornudo y sin uvas.  Así que sufre ahí de rodillas no poder como te hago cornudo, una vez más, cornudo.

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