martes, 11 de diciembre de 2012

Tú mismo me ofreces, cornudo

Tú mismo me has abierto el coño para que mi amante lo vea, para que se excite me folle y te haga cornudo. Está delante de nosotros y quieres excitarlo. No tienes remedio. Eres como eres. Por eso me ofreces a él, le enseñas mi coño, se lo abres, lo invitas a que pase con su polla y me folle hasta matarme. Eres tú el que lo desea. 

Y yo, claro, que gozo como una posesa al verte así de humillado, al demostrarme ese amor que sientes por mi que te lleva a gozar al verme a mi gozar, al verme a mi llena de placer. Por eso me ofreces a él para que te haga cornudo y le enseñas mi coño. 

Pero quiero más; quiero que le digas que este coño es suyo, que le pertenece, que tú has renunciado a él y a partir de ahora es de su posesión. Mío, pero suyo, de él, del macho que te hace cornudo.  Díselo. 
Pero antes ponte de rodillas.

No hay comentarios :