miércoles, 9 de enero de 2013

Cuando te pones seria es que voy a ser cornudo

LUNES.- Te has puesto muy seria. No sé por qué, pero tú tienes el derecho a estar seria sin tener que dar explicaciones. Así que cuando has levantado la pierna y te has subido la falda, he pegado mi cabeza a tu coño y me he puesto a lamerte enterita, de arriba abajo y de abajo arriba, con frenesí, hasta el punto que pronto ha notado que estás jugosa, que te chorrea el coño porque tengo la barbilla mojada.

Pero entonces tú te has apartado, te has sentado frente a mi, has puesto tu pie sobre mi cinturón de castidad y he visto como la llave se balancea en tu tobillo: esa llave que siempre llevas colgada para que todos vean que voy en castidad, que soy tu cornudo sumiso y que jamás follaré contigo. Y me has acariciado hasta que se me ha puesto durita y entonces me has sonreído con sorna, me has dicho que llame a tu amante y que cuando llegue lo lleve a tu habitación.



Y eso he hecho. Lo he llevado a nuestra cama, tu cama, y cuando lo has visto has comenzado a
morrearte con él. Y una vez desnudo me has señalado con la mano la cama y ya sé que tengo que echarme en ella para que tú apoyes tu cabeza en mi regazo y que él pueda follarte mejor. Su polla. Una buena polla que siempre está dura y dispuesta para follarte, mientras la mía permanece flácida. Por eso él es mi macho, mi hombre, me sueles recordar.




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