viernes, 4 de enero de 2013

La noche de bodas del cornudo

Primero me puse sobre la cama esperando a que él viniera. Ya sabes, mi amante, el macho que me folla regularmente y que ha ocupado tu sitio desde que nos hicimos novios. Mi otro hombre. Mi otro hombre no, el único hombre porque tú eres un cornudo sumiso con minipolla que no vale para hacer gozar a una mujer. Lo sabes.

Después me puse en pie y te dije que me hicieras una foto. Quería que él la viera antes de subir; que me viera recién casada con el traje de novia dispuesta para ser follada por él. Quería darle morbo, excitarlo, que tuviera su polla bien dura para tan señalado día. Quería tener una noche de bodas como Dios manda, es decir, bien follada. Y bajaste al bar con la cámara digital para enseñársela.

Tuvo que excitarse mucho porque al poco ya estaba en la habitación. Entró y no me lo pensé. Me arrodillé y chupe su polla. Estaba loca por follármelo. Se puso dura enseguida así que nos pusimos a follar y tú nos lamiste el culo y la polla mientras me follaba.

Supongo que lo recuerdas porque el álbum de nuestra boda no es el normal de todo el mundo pues en él no hay estas fotos. Aunque mi familia y la tuya tiene otro álbum, claro. Pero mis amigas, mis amigos, mis amantes y todo el que yo quiero ve este, el real. El que a mí me pone que ordenes de vez en cuando para que no se te olvide que eres cornudo total y absoluto desde el primer día.




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