jueves, 10 de enero de 2013

¿Por qué te hago cornudo, cariño?...

Primero porque me lo suplicaste tú. Tenías la fantasía de verme follar con otro. Un trío, dijiste, de las muchos que realizan las parejas de ahora. Yo me resistí, te dije que no, que te quería sólo a ti, pero tu me juraste que sólo se trataba de sexo. E insististe e insististe hasta el punto que un día accedí. Fue con un chico que conocíamos del barrio. Un muchacho discreto que vino a casa y participó en nuestro primer trío.

Pero ante mi sorpresa tú te apartaste,  te sentaste en el sillón frente a la cama y te pusiste a masturbar tu pequeño pene, tu pequeña pollita. El chico tenía un pollón que me llevó al orgasmo tres o cuatro veces seguidas, en el mismo polvo. Y ahí fue tu perdición porque pasé toda la noche follando con él y a día de hoy es mi amante fijo, junto a dos o tres más ocasionales. Te has convertido en un marido cornudo consentidor sin saberlo. O sabiéndolo, me da igual.


Ahora follo con todas las pollas que son más grandes que la tuya. Es lo acordado. Así que cuando traigo a casa a un nuevo macho lo comparo con la tuya y tú, claro, siempre pierdes. Los elijo muy bien para que pierdas y así poder hacerte cornudo. Y además me encanta llamártelo a todas horas e incluso te lo digo al oído cuando estás con tus amigos.

Estás sentados con ellos en el sofá viendo el partido de fútbol, me acerco a ti y te digo a la oreja que eres un cornudo. Y tú tienes que acomodarte la entrepierna porque se te pone durita delante de todos. Eres tan cornudo que te excita que te humille en público.

Lo que tú no sabes es que he follada ya con tres de los cinco que te acompañan. Me faltan los otros dos pero pronto caerán. Tengo que conseguir que cuando veas el fútbol y yo te diga al oído que eres un cornudo, sepas que te han puesto los cuernos todos los que están a tu lado. Ya me falta menos. Y no pienso decirte quiénes son esos tres. Quiero que sufras al mirarlos y preguntarte si ese que miras es él.

Lo que sí te puedo decir es que cuando regreso a casa de follar con alguno de ellos en un hotel y te cuelgo en tu cinturón de castidad todos  los condones que me he traído, la leche de esos condones es la  de tus mejores amigos. Que lo sepas, cornudo.

1 comentario :

Marcmaili dijo...

No hay chicas así!!! ojala!!