viernes, 11 de enero de 2013

Regalo de boda cornuda (marriage cuckold)

Estás con él, con tu amante, con tu macho, con el hombre que ha ocupado el lugar en la casa. Me has dicho que haga fotos de “nuestra noche de bodas”, es decir, de mis cuernos el primer día de casados. Quieres tener un buen álbum de recuerdo. Y eso hago.

Te hago fotos y luego las pegaré en el álbum, porque ahora te veo ahí con él, abrazada a él que está desnudo. Le acaricias el torso, la espalda con deseo. Tu coño lo desea. Lo sé. Te conozco. Conozco esa mirada que le echas, cómo lo deseas, como te mueres por follarlo. Conozco todos tus gestos y sé que ya tienes el coño encharcado, que palpita por su polla.

Y te sigo haciendo más fotos para pegar en el álbum de "nuestra" noche de bodas, aunque  supongo que eso será mañana porque  antes asistiré a mi puesta de cuernos arrodillado junto a la cama. “Es tu regalo de bodas”, me has dicho. Y es cierto. Porque antes de que él entrada lo has esperando con las piernas abiertas para que vea tu coño al entrar. Te morías por follártelo y, sobre todo, por hacerme cornudo. "Hazme fotos, cornudo, que quiero inmortalizar estos cuernos". Los primeros cuernos de casados, porque de novios ya llevas cientos, vas cumplido.

Es cierto. Y no solo cuernos, sino también humillación porque bastante antes, en el convite, tuve que demostrar a todos que soy tu sumiso, que te amo más que a nada y que me pongo a tus pies para lo que sea. A tus pies o debajo de su polla porque ahora te folla y yo te lamo para prepararte, para excitarte para él, para ponerte jugosa y que él disfrute al encontrarte mojada. Y luego haré de mamporrero y colocaré su polla en tu coño.

Te gusta que lo haga. Lo he hecho muchas veces durante todo el tiempo que hemos estado de novios porque me educaste para ser cornudo sumiso desde el primer día. Tú tienes un carácter dominante y yo soy sumiso, así que hemos encajado perfectamente. Y por eso te amo. Aunque me hagas cornudo. Y por eso me amas. Porque soy un cornudo.



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