lunes, 21 de enero de 2013

Todos saben que eres cornudo

No pude evitarlo. Me gusta presumir de marido cornudo. Me llena de orgullo saber que me amas tanto que me entregas lo más valioso que tiene un hombre: su dignidad de macho. Porque ahora ya no eres un macho, sino una putita sumisa cornuda y fiel. Muy fiel. Tan fiel que llevas bragas y cinturón de castidad hasta para ir al trabajo.

Una de mis amigas quiso comprobarlo y yo te bajé los pantalones delante de ellas y pudo comprobar tu pollita, tu pito cornudo. Se rieron, claro, por lo que te humillé todavía más.

Pero pese a toda esa humillación, cuando te pregunté si me amabas me dijiste que sí. Y me suplicaste que siguiera con nuestra vida de cornudo sumiso y corneadora, de cuckold y hotwife.

Y eso hizo y eso hacemos. Ahora llevas cinturón de castidad para ir a la oficina, gastas bragas y me buscas machos para que me los folle. Ya sabes como me gustan. Muy guapos, fuertes, con una buena polla y adinerados. Me gustan los tíos con clase. Si es posible que tengan yate para irme con ellos de vacaciones mientras tú te quedas en casa feminizado.

Y si no tienen yate que al menos tengan un buen coche.  Tú sabes conducir muy bien y puedes llevarme a que te haga cornudo y luego recogerme. O darnos un paseo a los dos como hiciste la última vez que te puse los cuernos, ¿te acuerdas?, iba con mi amante en el coche, en la parte de atrás junto a uno de sus amigos y él empezó a desnudarme y yo a chuparle la polla mientras te miraba para que me vieras por el espejo retrovisor. Y te sonreía. Lo pasamos muy bien. Sobre todo tú, que no dejabas de mirar y tenías la pollita dura. lo sabía. Por eso te sonreía.

Y finalmente la humillación total. Antes de llegar al hotel y follar con él, comparé tu pollita con la de él. No había color. Me habías buscado un buen macho y te estaba muy agradecida porque me lo iba a follar a gusto. Esta vez te permiti quedarte, por ser tan buen cornudo, e incluso te dejé que le chuparas la polla y le suplicaras que te hiciera cornudo. Te pusiste de rodillas tú mismo y lo hiciste. Y luego, cuando se corrío en mi coño, le diste las gracias, también de rodillas, por hacerte cornudo. Eres un sol, un cielo de cornudo.
Y por eso te amo tanto, cornudo mío. 








2 comentarios :

Lucho dijo...

Muy buena esta entrada, me calienta mucho que las amigas de mi novia sepan que soy cornudo!

Claudio Rodriguez dijo...

Quizás sea bueno que el estado "cornudo" sea público.