lunes, 28 de enero de 2013

Un cornudo agradecido

Te he dicho que me he quedado preñada de él. Y que quiero que se lo agradezcas. No sabía tu reacción, pero cuando he visto que nada más entrar has comenzado a besarle los huevos de donde ha salido la leche que me ha dejado preñada, he comprendido que si,  qué me amas. Mucho. Tanto que eres capaz de alcanzar límites en la humillación que yo jamás soñaba que podrías alcanzar.

Has mejorado todas mis expectativas. Has comprendido pronto que una mujer elige al mejor macho para procrear, para quedarse preñada. Es la evolución natural de la vida donde sólo sobrevive el más fuerte. Y como comprenderás no puedo tener un hijo con un sumiso cornudo que se deja humillar. Por eso necesitaba un buen macho, un macho con un buen semen y con unos buenos genes que me permitan reproducirme y tener una buena descendencia.

Tú no vas a tener hijos. Quizás sea lo mejor porque tus genes son de cornudo sumiso y no merecen que se reproduzcan. Lo sabes. Por eso le lames y besas los huevos al hombre que te ha preñado a tu mujer. Para darle las gracias por el semen que ha dejado en mis ovarios y que me han preñado.


Eres un buen marido, un buen cornudo y por eso no te importa que  el macho que me folla y te hace cornudo, el que te preña a la mujer, se corra encima de mi barriga, encima de la barriga de "tu" hijo. No sólo no te importa sino que tú le has chupado los huevos y la polla para excitarlo y yo sólo he tenido que completar el trabajo. Ahí tienes la respuesta: el semen de toro, de macho, encima de la barriga que guarda el que va a ser tu hijo. El hijo de otro macho que tú vas a criar como tuyo dándole tus apellidos. Y tu herencia. Felicidades cornudo. Te quiero mucho.

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