miércoles, 6 de febrero de 2013

¿Saben en tu trabajo que eres cornudo?...

¿Crees que a él le gustará esta ropita interior que me has comprado? Estoy nerviosa. No sé  cómo maquillarme, qué ponerme, si le gustará, si se excitará, si querrá follarme. Supongo que le habrás dicho que tu mujer es libre, que puede follar con otros. Me imagino que le habrás hablado de mí, de lo buena que estoy, de lo puta que soy en la cama, de que soy una guarra mamona, una puta zorra que vuelve locos a los hombres en la cama.

A todos menos a ti, porque a ti lo que te va e estar fuera de la cama y mirar. Eres un cornudo mirón y voyeur. Gracias a Dios, hijo, porque tu pollita no vale ni para jugar con ella. No eres precisamente lo que se dice un hombre que se viste por los pies.

No puedes porque tú llevas braguitas, un tanga muy mono que yo te he comprado para hoy, para que mi nuevo amante vea a la puta de mi marido, al cornudo de mi esposo que me entrega a sus compañeros de trabajo con tal de que al día siguiente lo señalen como cornudo y lo humillen en público al saber que lo es.

Y ahora ven y lámeme mientras me fumo el cigarro y pienso en cómo será la polla del compañero que va a venir a follarme y hacerte cornudo.  Lame bien y ponme cachonda, mojada, encharcada para que su polla me entre bien y me encuentre bien puta. Y compruebe lo cornudo que eres. Y que todos lo sepan. Que lo saben.

Aunque no te lo digan por respeto, todos lo saben. Saben en tu trabajo que eres un cornudo sumiso. Que su jefe es cornudo. Y que todos su empleados han follado con su mujer.

Y ahora vete a abrir la puerta que llega el último de todos ellos, el que faltaba por follarme. Ya eres cornudo total en la oficina. Ahora todos podrán decir"el cornudo del jefe esto", "el cornudo del jefe lo otro". Aunque no te lo digan a la cara, claro. Para eso te respetan. Aunque sepan que eres el mayor cornudo del reino. Y de tu trabajo.

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