martes, 19 de febrero de 2013

Sí, cariño; el cornudo está listo

Sí, cariño. Ya me he tatuado el símbolo cornudo en el pecho, para que puedas presumir de tener una amante zorra, con cornudo sumiso. Enseñaré las tetas en todos los locales a los que vayamos, con el fin de que te excites y puedas follarme mejor. Y hacer así al cornudo de mi marido, más cornudo aún. Lo mejor de todo es que esta idea fue de mi esposo, del cabrón y cornudo de mi marido que no sabe ya qué hacer para humillarse y darle placer a la puta zorra de su esposa.

Y ahora que ya he llamado a mi amante y esperamos a que venga, mi querido cornudo, dime si me queda bien esta ropita que me has comprado para que la disfrute él, para que me posea más y mejor. Porque ya sabes cornudo que soy suya, que soy su puta, su perra, su zorra y que hace conmigo lo que quiere. Tú se lo suplicaste, ¿te acuerdas? Le suplicaste de rodillas que te hiciera cornudo y casi le chupas la polla para darle las gracias cuando te dijo que sí, que aceptaba.
Y hora que ya está en casa, en tu cama de matrimonio y follándose a tu mujer,  quiero que mires como se folla a un macho, como resbala su polla por las paredes de mi coño, como siento el placer de penetrar una polla de verdad. Esto es follar, mi querido marido. Esto es follar con un macho porque me gustaría comerme su polla con mi coño y que no saliera de él jamás. Me gustaría estar follada siempre por esta polla, que permaneciera en mí todo el día.

Porque no sabes el placer que me da follar con otros delante de ti, hacerte cornudo y humillarte. Te puse los cuernos sin que tú lo supieras, a la semana de casarnos, pero no me sabían a nada, no me excitaba. Era un polvo más.

Pero cuando tú te enteraste y aceptaste ser cornudo, y sumiso, fue cuando comencé a tener los mejores orgasmos de mi vida. Me corro una y otro vez mientras te hago cornudo y casi me desmayo de placer con tu humillación. Y ahora prepárate porque viene lo mejor. Has de recibir el semen de un macho de verdad y tragártelo a ver si así se te pega algo de él. Aunque lo dudo. Y quizás sea mejor así porque te amo porque eres muy cornudo, una puta sumisa y si volvieras a ser un hombre de verdad, te dejaría. Lo sabes. Sólo puedo amarte como cornudo, cariño mío.

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