martes, 9 de abril de 2013

Para que sienta lo que va a sentir otro macho

MARTES.- Me has obligado a pasar mi pollita con el cinturón por encima de tu coño, rozándolo, acariciándote con él para torturarme y que sienta lo que no puedo sentir, el placer de penetrarte. Eso sólo lo puede experimentar tu macho, tu amante, al que esperas.

Y mientras llega te entretienes conmigo, haciéndome sufrir/gozar al pasar mi pollita por tu coño para que sienta lo que sentirá otro, para que no pueda ni rozarte tu sagrado coño, para que experimente lo que va asentir tu macho, un hombre de verdad.

Y cuando ha llegado he tenido que hacer de mamporrero, como siempre. Te gusta que yo mismo coloque su polla en tu coño. Te excita una barbaridad humillarme así. Y yo lo hago sumiso, y excitado, porque me dominas, me puedes y no puedo evitar someterme a tus caprichos. Te amo, ya lo sabes.

Y cuando él se ha ido te has venido hacia mi y me has puesto un condón en mi cinturón de castidad porque dices que por fin, y tras algunos meses sin correrme, me vas a premiar. Y me has azotado el culo (cornudo y apaleado, me dices), para que al moverme roce mi pene dentro del cinturón y me pueda correr. No he tardado. Me he corrido en seguida dándote las gracias por hacerme cornudo.
- Tienes pollita y además te corres de inmediato siendo azotado y después de haberte hecho cornudo -me has dicho con sorna.
- Sí, amor mío. Así es -te he dicho agradecido.

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