jueves, 23 de mayo de 2013

Para follar lo necesito a él

Llega, me mira a los ojos y ya estoy mojada. Y él lo sabe. Y tú lo sabes, maridito, pero no puedes evitarlo. No podemos evitarlo. Soy suya. Tú me entregaste a él cuando insististe en hacer un trío con él. ¿Te acuerdas?... Yo me negaba, pero tú insistías tanto que al final accedí de mala gana. Al principio. Ahora lo veo a él y mi coño ya chorrea muslo abajo. No puedo evitarlo. Me mira a los ojos y sólo se me ocurre desnudarme. Y él me mete la mano en el coño para ver lo excitada que estoy, lo cachonda que estoy.

Por él. Porque tú ya no me excitas. Me entregaste a él y me has perdido para el sexo. No siento nada contigo, amor. Te quiero para los mimos y para que me cuides y me pagues todos mis caprichos, como un buen marido, pero para follar lo necesito a él; a un hombre de verdad que sabe cómo tratar a una puta como yo. Una puta sí. Porque él ha sacado de mi algo que ni sospechaba que lleva dentro: el deseo de ser una puta zorra, de entregarme a él, de ser usada una y otra vez sin que tenga que pedir permiso. Porque no lo necesita.

Llama por teléfono y  yo ya sé qué tengo que hacer. Tú también, porque me arrodillas en nuestra habitación para que él me vea sumisa, entregada y perra. O me atas a la cama para que cuando entre en la habitación me encuentre ofrecida, expuesta y abierta para ser follada y usada a su antojo. Para que no tenga ningún inconveniente para meter su polla.  Tú mismo me atas y me ofreces a él, a mi macho, al hombre que me posee cuando quiere como quiere y donde quiere.

Soy su puta a cualquier hora. Incluso de madrugada cuando viene a casa, entra con la llave que le diste y tú te apartas, sales de nuestra cama de matrimonio para que él la ocupe y me folle como una hembra salida, como su puta zorra. Tú miras desde el sillón y pasas la noche viendo como a la puta de tu mujercita se la folla un macho de verdad.

Y cuando amanece nos traes el desayuno a la cama y luego lo ayudas a  vestirse, mientras yo me quedo durmiendo porque no lo he podido hacer en toda la noche pues la he pasado siendo follada y usada como su puta, como su zorra, como su perra salida que siempre tiene el coño mojado y dispuesto para ser follado por él. Puedo dormir un poco más. Después de todo es mi jefe y comprende que llegue tarde. Me quiere descansada por si quiere follarme también en du despacho, mi querido cornudo que me has llevado a la perdición. Afortunadamente. Porque los dos somos mu felices.

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