viernes, 10 de mayo de 2013

Tres sencillos pasos para el marido cornudo

1º.- Primero me has llevado a una tienda de piercings donde me han puesto uno en cada pezón y otro en la polla con el fin de infibularme y que jamás pueda follar. Con nadie ni por supuesto contigo. Eso me has dicho mientras tú misma apretabas la máquina que cerraba el piercing de mi polla en presencia de tu amante. De tu macho. Jamás volveré e penetrar un coño, aunque esto no es nuevo para mi porque jamás he follado contigo.


2º.- Hemos vuelto a casa y nos hemos vestido. Hemos ido al juzgado y nos hemos casado.

3º.- Hemos subido a la habitación y me has puesto desnudo y de rodillas junto a la cama. Luego, le has abierto la puerta a tu amante y te has puesto a follar con él para celebrar ‘nuestra’ noche de bodas.

4º.- No puedo añadir mucho más porque mientras escribo esto los dos dormís tras haber estado toda la noche follando. Tu macho se ha corrido cuatro veces en tu coño y has dejado los condones en una copa para que los vea y asimile lo que me  espera: 10 azotes por cada corrida de tu amante. 40 en total. 10 dolorosos azotes por cada orgasmos placentero de tu hombre. Él disfruta del coño de mi mujer y yo sufro el dolor de su placer. “Es lo justo”, me has dicho mientras me azotabas y me llamabas cornudo.

5º.- Te acabas de despertar y me has anunciado que a partir de ahora vas a follar con tu amante sin condón para que pueda lamerte el coño recién follado. También me has dicho que ya no tomarás más la píldora anticonceptiva y que vamos a ser padres. “Enhorabuena, cornudo, por fin vas a cumplir tu sueño de criar a un hijo. Aunque no sea tuyo”.

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